Capítulo 9
La sabiduría de Egipto
A lo largo de
este escrito hemos mencionado muchas veces la obra “ El Kybalión”.
El Kybalión ,
son recopilaciones de principios asignados a Hermes Trismegisto, son siete
principios que rebozan conocimiento cuántico y más, por doquier.
Hermes Trismegisto,
es en realidad el nombre adoptado en Grecia. Trismegisto puede significar
nacido tres veces, o nacido tres veces grande.
En realidad
Hermes tiene cuna (si podemos hablar así de un ser de esta dimensión) en
Egipto, donde al final de sus tiempos fuera deificado y nombrado como Thot, con
un rol muy importante en el desarrollo de la leyenda de los misterios.
Concretamente en los episodios de búsqueda del cuerpo de Osiris por parte de
Isis, su encuentro, y posteriores eventos, plataforma simbólica de algunos grados masónicos y rosicrucianos hasta
la fecha.
Cito aquí
textualmente los principios herméticos copiados del Kybalión:
I. EL
PRINCIPIO DEL MENTALISMO
"El TODO es Mente; el universo es mental".
EL Kybalión.
"El TODO es Mente; el universo es mental".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que "todo es mente". Explica que el
TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de todas las
manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de "universo
material", "fenómenos de la vida", "materia",
"energía", etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros
sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e
indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal
y viviente. Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una
creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro
ser. Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica
fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado
la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y
desafían toda hipótesis científica. La comprensión de este principio hermético
de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el
universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo. El estudiante de la
Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales,
en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas. Con la clave maestra en
su poder.
II. - EL
PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA
"Como arriba es abajo, como abajo es arriba".
EL Kybalión.
"Como arriba es abajo, como abajo es arriba".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia
entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida, y
el antiquísimo axioma hermético se refiere precisamente a esto, y afirma:
"Como arriba es abajo, como abajo es arriba", y la comprensión de
este principio da una clave para resolver muchos de los más obscuros problemas
y paradojas de los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que
no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de correspondencia a ellos, mucho
de lo que de otra manera nos sería incomprensible se hace claro a nuestra
conciencia. Este principio es de aplicación universal en los diversos planos,
mental, material o espiritual del cosmos: es una ley universal. Los antiguos
Hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes
auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede descorrer el velo que
oculta lo desconocido a nuestra vida. Su aplicación puede desgarrar un tanto el
Velo de Isis, de tal manera que nos permita ver, aunque más no sea, algunos de
los rasgos de la diosa. De igual manera que el comprender los principios de la
geometría habilita al hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las
más lejanas estrellas, mientras permanece sentado en su observatorio, así
también el conocimiento del principio de correspondencia habilita al hombre a
razonar inteligentemente de lo conocido o lo desconocido; estudiando la mónada
se llega a comprender al arcángel.
III. - EL
PRINCIPIO DE VIBRACIÓN
"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra".
EL Kybalión.
"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada
permanece inmóvil, cosas ambas que confirma por su parte la ciencia moderna, y
cada nuevo descubrimiento lo verifica y comprueba. Y, a pesar de todo, este
principio hermético fue enunciado cientos de años ha por los Maestros del
antiguo Egipto. Este principio explica las diferencias entre las diversas
manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo
espíritu, las que no son sino el resultado de los varios estados vibratorios.
Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia,
todo está en vibración: cuanto más alta es esta, tanto más elevada es su
posición en la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita;
tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de
igual manera que una rueda que gira rapidísimamente parece que está sin
movimiento. Y en el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima,
cuya vibración es tan débil que parece también estar en reposo. Entre ambos
polos hay millones de millones de grados de intensidad vibratoria. Desde el
corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la molécula hasta el astro y los
Universos, todo está en vibración. Y esto es igualmente cierto en lo que
respecta a los estados o planos de la energía o fuerza (la que no es más que un
determinado estado vibratorio), y a los planos mentales y espirituales. Una
perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a
controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás. Los
Maestros también emplean este principio para conquistar los fenómenos naturales.
"El que comprenda el principio vibratorio ha alcanzado el cetro del
poder", ha dicho uno de los más antiguos escritores.
IV. - EL
PRINCIPIO DE LA POLARIDAD
"Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi verdades todas las paradojas pueden reconciliarse".
EL Kybalión.
"Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi verdades todas las paradojas pueden reconciliarse".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos;
herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que han dejado perplejos
a tantísimos investigadores, y que literalmente decían: "La tesis y la
antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo solo en grado";
"los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su
gradación"; "los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos
se tocan"; "todo es y no es al mismo tiempo", "toda verdad
no es sino media verdad"; "toda verdad es media falsa", etc.
Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los
"opuestos" no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma
cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos.
El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo
la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. Mirad un termómetro
y tratad de averiguar donde empieza el calor y donde termina el frío. No hay
nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos términos,
frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que ésta se manifiesta en
esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama Calor, o sea la
manifestación del principio de polaridad que nos ocupa. El mismo principio se
manifiesta en la "luz" y la "oscuridad", las que, en
resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la
diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la
oscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y
pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre
blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál entre positivo y negativo? El
principio de polaridad explica esta paradoja. El mismo principio opera de
idéntica manera en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio,
dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay
muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para
designarlos, "agradable" y "desagradable", se esfuman una
en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar si una
cosa nos causa placer o disgusto. Todas no son más que gradaciones de una misma
cosa, como lo comprenderéis claramente por poco que meditéis sobre ello. Y aún
más que esto, es posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por
vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es
considerado como lo más importante por los hermetistas. Muchos de los que leéis
estas páginas habréis tenido experiencias en vosotros mismos y en los demás de
la rápida e involuntaria transición del amor en odio y recíprocamente. Y ahora
comprenderéis la posibilidad de efectuar esto por medio del poder de la
voluntad, de acuerdo con las fórmulas herméticas. El "Bien" y el
"Mal" no son sino los polos de una misma y sola cosa, y el hermetista
comprende y conoce perfectamente el arte de transmutar el mal en el bien
aplicando inteligentemente el principio de polaridad. En una palabra, el
"arte de polarizar se convierte en una fase de la alquimia mental,
conocida y practicada por los antiguos y modernos Maestros herméticos. La
perfecta comprensión de este principio capacita para cambiar la propia
polaridad, así como la de los demás, si uno se toma el tiempo y estudia lo necesario
para dominar este arte.
V. - EL PRINCIPIO DEL RITMO
"Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado
movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre
los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad, descrito un
momento ha. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso,
una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos,
animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la
creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la
decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en
los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los
hermetistas que este principio es el más importante. Los hermetistas han
descubierto este principio, encontrándolo de aplicación universal, y han
asimismo descubierto ciertos métodos para escapar a sus efectos, mediante el
empleo de las fórmulas y métodos apropiados. Emplean para ello la ley mental de
neutralización. No pueden anular el principio o impedir que opere, pero han
aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado que depende del
dominio que se tenga de dicho principio. Saben como usarlo, en vez de ser
usados por él. En este y en otros parecidos métodos consiste la ciencia
hermética. El Maestro se polariza a sí mismo en el punto donde desea quedarse,
y entonces neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería a arrastrarlo
hacia el otro polo. Todos los que han adquirido cierto grado de dominio sobre
sí mismos ejecutan esto hasta cierto punto, consciente o inconscientemente,
pero el Maestro lo efectúa conscientemente, y por el solo poder de su voluntad
alcanza un grado tal de estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir
por esa inmensa muchedumbre que va y viene en un continuado movimiento
ondulatorio, impulsada por ese principio de ritmo. Este, así como el de la
polaridad, ha sido cuidadosamente estudiado por los hermetistas, y los métodos
de contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de las partes
más importantes de la alquimia mental hermética.
VI. - EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
"Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su
efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley.
La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y
efectos, dominando los superiores a los inferiores, aun así ninguno escapa
totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen los medios y los métodos por los
cuales se pude ascender más allá del plano ordinario de causas y efectos, hasta
cierto grado, y alcanzando mentalmente el plano superior se convierten en
causas en vez de efectos. Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el
medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás, si
éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones y otras
múltiples causas externas las empujan como autómatas en el gran escenario de la
vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano superior, dominan sus
modalidades, sus caracteres, sus cualidades y poderes, así como el medio
ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de
ser los dirigidos. Ayudan a las masas y a los individuos a divertirse en el
juego de la vida, en vez de ser ellos los jugadores o los autómatas movidos por
ajenas voluntades. Utilizan el principio, en vez de ser sus instrumentos. Los
Maestros obedecen a la causación de los planos superiores en que se encuentran,
pero prestan su colaboración para regular y regir en su propio plano. En lo
dicho está condensado un valiosísimo conocimiento hermético: que el que sea
capaz de leer entre líneas lo descubra, es nuestro deseo.
VII. - EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN
"La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.".
EL Kybalión.
Este
principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo,
estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad,
no solamente en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual.
En el mundo físico este principio se manifiesta como "sexo", y en los
planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre
el mismo. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este
principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto
han confundido la mente de los hombres. Este principio creador obra siempre en
el sentido de "generar", "regenerar" y "crear".
Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio. Si deseáis
conocer la filosofía de la creación, generación y regeneración mental y
espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él contiene la
solución de muchos de los misterios de la vida. Os advertimos que este
principio nada tiene que ver con las perniciosas y degradantes teorías,
enseñanzas y prácticas, que se anuncian con llamativos títulos, las que no son más
que una prostitución del gran principio natural de generación. Tales teorías y
prácticas no son más que la resurrección de las antiguas doctrinas fálicas, que
solo pueden producir la ruina de la mente, del alma y del cuerpo, y la
Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su verbo de protesta contra esas
licencias y perversiones de los principios naturales. Si lo que deseáis son
tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra parte: el hermetismo nada
contiene sobre ellas. Para el puro todas las cosas son puras; para el ruin
todas son ruines. el discípulo puede abrir las puertas del templo del
conocimiento mental y psíquico y entrar en el mismo, libre e inteligentemente.
Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de
la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de
la mente. Uno de los antiguos Maestros escribió largo tiempo ha: "El que
comprenda la verdad de que el universo es mental, está muy avanzado en el
sendero del adepto". Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo
eran cuando fueron escritas. Sin esta clave maestra el adeptado es imposible, y
el estudiante que no lo posea, en vano llamará a la puerta del Templo.
Fin de los siete principios.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.